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Estudio asegura que variaciones del clima en Asia llevaron la peste negra a Europa

Desde siempre se culpó a la rata negra por los brotes de la peste bubónica en Europa /Foto: BBC

Siempre se consideró que la rata negra era la causa de los brotes de peste bubónica en Europa /Foto: BBC

Pese a la teoría que habla de las ratas como un método de transmisión, un nuevo estudio nombra a Asia y las zonas de intercambio de caravanas como el origen del mal

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La pandemia de peste que asoló Europa en el siglo XIV se debió a variaciones climáticas originadas en Asia que provocaron que las plagas emigraran y llegaran a territorio europeo a través de las rutas comerciales, según un estudio de la Universidad de Oslo, en Noruega.

La investigación, publicada en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences, usa como herramienta la dendroclimatología, ciencia que reconstruye el clima a partir de los anillos de los árboles.

La peste negra llegó a Europa desde Asia a través de los puertos mediterráneos en el siglo XIV, en 1347, cuando se inició una pandemia que duró hasta el siglo XIX y mató a millones de europeos.

La teoría más aceptada dice que la bacteria causante del mal se asentó en poblaciones de ratas, reservorios que transmitieron las sucesivas plagas a lo largo de los siglos a los humanos.

Para localizar los supuestos reservorios estudiaron los cambios climáticos que precedieron a las plagas basándose en datos de 7.711 brotes y 15 registros de anillos de árboles de Europa y Asia. Si en focos de plaga contemporáneos en ecosistemas distintos los reservorios eran sensibles a las fluctuaciones climáticas, también lo deberían ser estos, pensó el grupo de científicos dirigido por Nils Christian Stenseth, de la Universidad de Oslo.

Tras introducir distintas variables para estrechar la búsqueda se quedaron con 24 brotes en 19 ciudades que podían estar asociados con reservorios, de los que ocho fueron descartados porque estaban relacionados con importaciones marítimas de plagas documentadas. En los 16 restantes un análisis detallado del clima anterior a esos brotes en Europa no reveló ninguna vinculación entre estos y los registros de los anillos de los árboles de la zona. De ahí que la investigación afirme que aunque las ratas jugaron un "papel importante" y mantuvieron las plagas en barcos y puertos, "su papel como potencial reservorio de plaga es más bien cuestionable".

Los científicos estudiaron el papel de las importaciones por mar y analizaron los brotes en puertos no precedidos por brotes en los dos años anteriores en la ciudad o en localidades o puertos próximos. La búsqueda resultó en 61 potenciales introducciones en 17 de los 46 principales puertos de comercio entre 1346 y 1859, casi todos en la costa mediterránea y del mar Negro, incluida en la ruta asiática. A continuación las compararon con episodios de brotes en la zona del Cáucaso y establecieron 16 años de potenciales reintroducciones de la plaga a Europa, que fueron analizados a su vez teniendo en cuenta las fluctuaciones climáticas en Asia Central.

Los análisis mostraron una coincidencia en el análisis de los juníperos de la cordillera del Karakorum, en el norte de Pakistán: oscilaciones climáticas precedieron en unos 15 años de forma a sistemática reintroducciones en Europa de la plaga. Con un clima más desfavorable, las poblaciones de roedores infectados con el mal colapsaron, lo que obligó a las pulgas, vectores de la enfermedad, a encontrar otros huéspedes, siguiendo un mecanismo habitual conocido como el efecto Moran.

Aunque el modo de transmisión a Europa es desconocido, con el estudio se cree que una "sugerencia plausible" es que los responsables fueran las caravanas que pasaban por la zona, que pasarían la plaga a otras en los caravasares, donde mercancías y animales eran redistribuidos y transportados a través de las rutas comerciales. De ahí que apunten a los camellos, que se infectan de forma fácil a través de pulgas, como posibles agentes transmisores.

"No hemos encontrado ninguna evidencia que apoye la existencia de un reservorio de una plaga de animales salvajes sensible al clima en la Europa medieval", afirma el estudio, con lo que se resolvería el enigma de por qué esos focos desaparecieron de Europa en el siglo XIX pero no de Asia, África y América.

Los autores del estudio planean ahora realizar análisis de ADN de la bacteria causante de la peste en víctimas de la pandemia en antiguos esqueletos de toda Europa: si el material muestra una variación sensible, reforzará su teoría.