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Erdogan asumió como el presidente más poderoso y controvertido de Turquía

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Después de casi 12 años como premier, el político conservador islamista juró en su nuevo cargo, con críticas de la oposición y marcadas ausencias de representantes occidentales

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El político conservador islamista Recep Tayyip Erdogan prestó hoy juramento como el primer presidente de Turquía elegido en las urnas, lo que le otorga un mandato de cinco años al frente del Estado euro-asiático, después de casi 12 años como premier, una gestión que terminó con protestas en su contra.

El juramento del hasta ahora primer ministro lugar en el Parlamento, en una ceremonia a la que asistieron decenas de invitados extranjeros, entre ellos se esperaba la presencia del vicepresidente argentino, Amado Boudou , aunque destacó la ausencia de dignatarios occidentales de primer nivel.

El nuevo jefe de Estado, el duodécimo en la historia de la República, tiene previsto encargar en las próximas horas la formación de un nuevo Gobierno al hasta ahora ministro de Exteriores, Ahmet Davutoglu, que sucederá a Erdogan al frente del Ejecutivo.

"Como presidente, juro que voy a defender la independencia del Estado, su unidad, y voy a ser fiel a los principios laicos de la Constitución", leyó Erdogan en su toma de posesión.

Tras el juramento, Erdogan, tal como demanda el protocolo, se ha dirigido al Mausoleo de Mustafa Kemal "Atatürk", para rendir honores al fundador y primer presidente de la Turquía moderna.



AMPLIOS PODERES Y CRÍTICAS

La llegada a la Presidencia de Erdogan, de 60 años, marca una nueva etapa en su proyecto de cambio político en el país, entre cuyas prioridades está impulsar una nueva Constitución.

El veterano político no ha ocultado su ambición de estar en el poder al menos hasta el año 2023, cuando se cumple un siglo de la fundación de la moderna república turca laica.

Erdogan ha manifestado que aspira a un sistema presidencialista con amplios poderes para el jefe del Estado, lo que sólo se puede lograr con cambios constitucionales que requieren de dos tercios de apoyo parlamentario, fuera del alcance de la actual mayoría absoluta del partido islamista gubernamental.

Ni las acusaciones de corrupción y de gobernar de forma autoritaria ni la polémica que generó por bloquear -hasta que el Constitucional lo declaró ilegal- el acceso a Twitter y Youtube, han restado popularidad a Erdogan, que ganó las presidenciales el pasado día 10 con casi el 52 por ciento de los votos.

Los diputados de la mayor formación opositora turca, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), abandonaron la ceremonia en el Parlamento al no tener un turno de palabra para expresar su malestar por considerar que Erdogan ha violado la Carta Magna.

La oposición considera que ya el 15 de agosto, cuando se anunciaron los resultados oficiales definitivos de las elecciones del 10 de agosto, las primeras en las que los turcos eligieron presidente de forma directa, Erdogan tenía que haber renunciado a su puesto como primer ministro y jefe del partido AKP.

La Constitución señala que ya como presidente electo no debía tener vínculo a partidos y debía dejar su mandato parlamentario. Sin embargo, el gobierno retrasó el anuncio de la victoria de Erdogan en el boletín oficial hasta el jueves, argumentando de esa manera su permanencia en los cargos.


PRESENCIAS Y AUSENCIAS

A la toma de posesión han acudido una quincena de jefes de Estado, casi todos de países vecinos o culturalmente cercanos a Turquía, como los presidentes de Bulgaria, Macedonia, Albania, Kazajistán y Turkmenistán, entre otros.

En cambio, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anuló este jueves su visita a Turquía debido al "deterioro rápido de la situación" en el este de Ucrania, donde los separatistas prorrusos se apoderaron de varias ciudades.

Por su parte, los dirigentes de los grandes países occidentales, aliados de Turquía en el seno de la OTAN, se han hecho representar en la ceremonia, señal de la creciente desconfianza que suscita Erdogan, de quien se teme su creciente vocación autoritaria e islamista.

En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, acudió a la ceremonia solo el encargado de negocios de su Embajada en Ankara.