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Dilma Rousseff: "Élites están sustituyendo golpes militares por golpes parlamentarios"

“No hay ilegalidad en esos actos que me imputan”, declaró la mandataria hoy durante una rueda de prensa | Foto EFE

“No hay ilegalidad en esos actos que me imputan”, declaró la mandataria | Foto: EFE

Si los Senadores aprueban la apertura formal del juicio, tendría que dejar el poder por 180 días y la sustituiría el vicepresidente, a quien la mandataria acusa de traición

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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff expresó ayer que "las élites están sustituyendo golpes militares por golpes parlamentarios" en Latinoamérica. También señaló que los gobiernos de corte progresista han arribado al poder por la vía electoral, no obstante se observa en la región "conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo que provoca disconformidad en ciertos sectores”, sostuvo la mandataria.

Dilma, que enfrenta un proceso de destitución en el Congreso brasileño, subrayó que su posible salida del poder "no es un golpe solo contra la democracia, sino contra los procesos de inclusión social en América Latina" y que, a su juicio, contenían políticas que daban fomentaban el crecimiento y el desarrollo.

También insistió durante una entrevista a Telesur en que su posible destitución "no tiene base jurídica", aseguró que no ha incurrido en delitos de corrupción, sino que se le acusa por asuntos de "administración presupuestaria que no son base para alejar a un presidente".

Denunció que "hay un intento de alcanzar el gobierno no a través de las vías electorales". La Cámara de Diputados brasileña ya se pronunció a favor de abrir el proceso de destitución el pasado 17 de abril, ahora le corresponde al Senado pronunciarse, algo que podría ocurrir a mediados de este mes.

A Dilma Rousseff se le acusa de haber maquillado las cuentas públicas para ocultar el déficit presupuestario. Si los senadores aprueban la apertura formal del proceso, Dilma Rousseff tendría que apartarse del poder 180 días mientras espera por su dictamen, período en el que sería sustituida por el vicepresidente Michel Temer, que pertenece a una fuerza política que abandonó la coalición de gobierno y al que la presidenta acusa de traición.