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Descubra la guarida de los famosos en el Caribe

Alrededor de la isla hay 22 playas, algunas solo son accesibles por mar / Foto www.st.barths.com

Alrededor de la isla hay 22 playas, algunas solo son accesibles por mar / Foto www.st.barths.com

Mientras camina por las calles del pueblo en Saint Barths es probable que se tope con alguna celebridad como las Kardashian o Leo DiCaprio

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Saint Barthélemy o St. Barths, como le llaman los lugareños, a duras penas se ve en los mapas. Aun así, es una de las islas caribeñas preferidas por el jet set y la farándula. Mientras camina en las calles del pueblo, viendo las vitrinas, es probable que se tope con alguna celebridad: las Kardashian de compras, o en las playas luciendo los nuevos modelos de trajes de baño; a Leonardo DiCaprio conviviendo con la gente local en los bares de Nikki Beach. St. Barths es un refugio donde se sienten tranquilos, sin el acoso desenfrenado de los paparazzi.

Eso sí, está muy lejos de ser una isla en medio de la nada. Le sobran toda clase de servicios de primer mundo y, sobre todo, exclusividad.

En la capital, Gustavia, en honor al rey Gustavo III de Suecia, se encuentra la mayor concentración de boutiques de las firmas más famosas del mundo. También hay negocios que apoyan el trabajo de los diseñadores locales o artesanos extranjeros: joyería con perlas, ropa ligera y de colores brillantes y tienditas de accesorios hechos en Colombia y México. Los precios son exorbitantes, y todo se vende en euros.

Sus calles están bordeadas por casas de colores claros con tejados rojos: una arquitectura heredada de la época en la que Suecia tuvo el control. Resalta también uno que otro edificio con toque holandés, revestido en madera y pintado de algún color brillante.

Gustavia se encuentra a orillas de una bahía en forma de herradura. En el siglo XVIII recibía embarcaciones que buscaban reabastecerse y al mismo tiempo vender su botín.

Sí, Saint Barths fue frecuentada por piratas. De ellos quedan las leyendas de tesoros escondidos en las playas y vestigios de viejos fuertes.

Son pocos los vuelos chárter que van a St. Barths. Las aerolíneas deben cumplir estrictos procedimientos, pues se requiere de cierta pericia para aterrizar. La pista es muy corta: poco más de medio kilómetro de largo, hasta desaparecer en la playa. La nave pasa entre dos peñascos tan juntos que pareciera que las alas casi los rozan. La capacidad máxima permitida es de 19 pasajeros.

Se cree que St. Barths es una de las islas más antiguas de las Antillas, formada hace millones de años. Su historia ha estado ajetreada desde que fue descubierta por Cristóbal Colón, quien la bautizó en honor a su hermano Bartolomé, en 1493. Con el tiempo cambió de manos entre piratas y gobiernos: el inglés, el sueco y el francés, siendo este último el que la rige todavía. Es un territorio galo a más de 6 mil kilómetros de París.

Con un área de apenas 24 kilómetros cuadrados, aproximadamente (la mitad del Vaticano), el turismo de lujo se ha convertido en su mayor fuente de ingresos. No hay más de 30 hoteles, y todos son boutique.

Las playas. Alrededor de la isla hay 22 playas, algunas solo son accesibles por mar, todas son públicas y nunca estarán atiborradas de gente. Recorrer toda la costa toma menos de una hora.

Entre las más famosas destacan las de la bahía de Saint Jean, donde se ubica el aeropuerto.

Cada 15 o 20 minutos los turistas quedan pasmados al presenciar a muy pocos metros de distancia el despegue y aterrizaje de los aviones.

Governeur es más íntima, de oleaje tranquilo.

A la playa de Colombier se llega en media hora y a pie, desde la localidad homónima. También es posible rentar un paseo en yate de lujo, con duración de dos horas y media para llegar a la también conocida playa Rockefeller. Durante el siglo XX la familia del magnate tenía una propiedad aquí.

La playa Corossol concentra buenas opciones gastronómicas, como el Maya’s Restaurante, pero los precios son elevados debido a que los ingredientes, salvo los productos del mar, son importados. La isla no produce nada, excepto sal.

En Grand Cul de Sac, se encuentra Le Sereno. El hotel ofrece tratamientos de spa en la bahía.