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Conoce por qué sigues cansado aunque te acuestes temprano

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Conoce por qué sigues cansado aunque te acuestes temprano

Tener tu escritorio desordenado o la incapacidad de decir que "no" podrían estar entre los culpables

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Pasar una mala noche no es el único motivo por el que una persona puede sentirse exhausta por la mañana. Algunos hábitos y saltarse ciertas actividades que son sanas para el cuerpo y la mente, podrían también estar colaborando a que cada día se haga más difícil terminar en óptimas condiciones la jornada o que incluso, el descanso nocturno sea de mala calidad.

Citando al sitio especializado en temas de salud y fitness, Health.com, la revista Time publicó las diversas razones por los que una persona puede estar malgastando -o no aportando- a su energía, provocándole un constante cansancio mental y físico.

Entre ellos están:

-Depender de la cafeína para mantenerse durante el día: Unas tres tazas de café diarias no le vienen nada mal a nadie, según los estudios. Pero abusar de este brebaje para funcionar al máximo en el una jornada, puede afectar seriamente el ciclo del sueño, incluso si se bebe seis horas antes de irse a dormir.

-Ser perfeccionista: Fijarse metas imposibles lo único que provoca es esforzarse de más por objetivos que, debido a la improbabilidad de ser alcanzados, nunca serán recompensados con la satisfacción personal.

Consultada al respecto, la profesora de psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, Irene S. Levine, aseguró que lo mejor es establecer límites de tiempo para determinados proyectos, de modo que no se gaste más energía de la necesaria por algo que, a simple vista, no va a resultar.

-Saltarse el ejercicio cuando se está cansado: El deporte fortalece el sistema cardiovascular del cuerpo, además de entregarle más oxígeno al organismo y, por lo tanto, suministrando más energía.

De hecho, un estudio de la Universidad de Georgia lo comprobó, al ver cómo un grupo de adultos saludables, pero sedentarios, comenzaron a ejercitarse tres veces a la semana por apenas veinte minutos. El resultado fue que a las seis semanas del experimento, los sujetos reportaron sentirse menos fatigados y con más energía.

-No poder decir que “no”: Complacer al resto puede ayudarte a no quedar mal con nadie, pero podría estar agotando tus recursos de energía, al acceder a cada favor que se te pide.

A quienes les cuesta negarse a las peticiones del resto, la publicación entregó los consejos de la psicóloga clínica Susan Albers, que recomendó practicar en la soledad decir “no”. “Escucharte a ti mismo diciendo es apalabra en voz alta, hará que sea más fácil decirla cuando se requiera”.

-Saltarse el desayuno: La primera comida del día es el combustible básico que necesita el cuerpo para funcionar, luego de estar durante el sueño utilizando los recursos de la cena para bombear la sangre y oxigenarse.

Sobre este tema, la dietista Amy Goodson aseguró que el desayuno es el puntapié que da inicio al trabajo del metabolismo durante el día, y recomendó alimentarse en la mañana con cereales integrales, grasas saludables, proteínas magras.

-Beber una o dos copas de vino antes de dormirse: Pese a que se suele relacionar el alcohol con el relajo, beberlo, incluso tres horas antes de acostarse, podría ser contraproducente.

Tal como informó Time, al ser metabolizado, el alcohol produce un efecto rebote, comenzando por relajar el sistema nervioso, para luego soltar adrenalina de forma brusca, lo que explicaría el por qué mucha gente que se pasó de copas una noche, se despierta sin explicación aparente a mitad de la noche.

-Revisar el mail antes de dormirse: Tal como indica la publicación, la luz que proyecta una tablet, el monitor del computador o la pantalla de un smarthphone, puede alterar el natural ritmo circadiano –es decir, el reloj biológico-, suprimiendo al melatonina, encargada de regular los ciclos de sueño y vigilia.

Lo recomendable es evitar la luz digital, al menos a partir de dos horas antes de dormirse, y en el caso de que sea inevitable mirar el correo antes de cerrar los ojos, se aconseja que la pantalla esté alejada, al menos 35 cm, de la cara.

-Beber poca agua: No tomar el suficiente líquido diario quita energía. Así lo explicó Goodson, quien lo resumió de la siguiente manera: Al estar deshidratados, disminuye el volumen de la sangre y por ende, ésta se vuelve más espesa, haciendo que el corazón bombee con menos eficacia y haciendo que el oxígeno y los nutrientes se demoren más en llegar a los músculos y órganos.

Según la dietista, una forma de calcular cuánto líquido se necesita en una jornada, es transformando el peso a libras (hazlo aquí), dividir ese resultado en dos, lo que equivale a las onzas que hay que beber. Para transformar onzas a litros, mira aquí.

Un ejemplo: 54 kilos son 119 libras, que divididas en dos da 59,5. Estas 59,5 onzas, transformadas en litros, son 1, 7 l.

-Consumir poco hierro: No prestar atención a una dieta equilibrada, de modo que falten los alimentos que contengan hierro, puede provocar que una persona se sienta débil y cansada todo el tiempo, “porque habrá menos oxígeno que llegue a los músculos y las células”, dijo Goodson.

Por esto, no se deben olvidar en las comidas habituales, el huevo, los porotos, las carnes magras, verduras de hoja verde y nueces, que ojalá se consuman con otros alimentos que sean ricos en vitamina C, ya que así se mejorará la absorción del hierro.

-Tener el escritorio desordenado: Un estudio de la Universidad de Princeton señaló que tener la mesa de trabajo hecha un caos, limita la capacidad de concentración y de procesar información, por lo que cansa mentalmente.

Se aconseja al final del día, organizar y ordenar las cosas personales y del trabajo, para que a la mañana siguiente se comience con el pie derecho la jornada.