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Conducta de diva podría ocultar un trastorno

Las personas con este trastorno sienten la necesidad de ser atendidos / Foto: Thinkstock

Las personas con este trastorno sienten la necesidad de ser atendidos / Foto: Thinkstock

Llamar la atención de forma exagerada y continuamente puede perjudicar la interacción social 

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¿Conoces a alguien en extremo emocional y sientes que en todo momento parece actor o actriz de una tragicomedia? Si bien es cierto que de vez en cuando actuamos de forma exagerada para obtener algo de una situación, las personas que lo hacen a diario podrían poseer las características del trastorno histriónico de la personalidad.

Las personas con trastorno histriónico de la personalidad “emiten una conducta para llamar la atención ya sea con sus emociones o con su cuerpo. Son personas desarboladas, intensas, con emociones desproporcionadas a la situación”, explica el psicólogo clínico Alfonso Martínez Taboas. 

No obstante, para catalogarlo como trastorno, la conducta debe ser habitual y frecuente con diferentes personas y en contextos distintos. Son patrones persistentes y duraderos, no son características que solo se presentan algunas veces.

Para el experto, existen fármacos que ayudan a atacar los síntomas cuando se trata de alguna condición o enfermedad. Sin embargo, cuando se intenta modificar la personalidad, particularmente la de aquellos con este trastorno, suele ser más complicado ya que tiene que remediarse solamente por consultas psicológicas.

El trastorno histriónico de la personalidad presenta conductas que perjudican la interacción dentro de cualquier tipo de relación, ya sea de pareja, de familia o de amigos.

Entre las características que se presentan se encuentra la conducta exagerada o teatral, el uso de ropa muy ajustada y las conductas sexuales y seductoras inapropiadas en cualquier tipo de situación.

Martínez Taboas explica que todos los trastornos de personalidad colocan a la persona en desventaja al momento de relacionarse, puesto que las relaciones que se crean con los demás suelen ser destructivas o disfuncionales.

Las personas con este trastorno “tienen una necesidad de ser atendidos y entienden que la manera de llamar la atención es utilizando este mecanismo. Todo es un teatro, una imagen, algo que no es genuino”, según el psicólogo.

Además de afectar las relaciones interpersonales, esta actitud extrema puede perjudicar la salud. Según un artículo publicado en 2014 por Psychology Today, desplegar episodios de emociones exageradas y agitadas puede hacernos sentir con gran energía por algunos momentos. Sin embargo, el cuerpo traduce esta emoción como un episodio de estrés agudo, activando la adrenalina y el cortisol en el cuerpo, químicos que pueden acelerar el ritmo cardíaco y suspender la digestión.

Por otro lado, Martínez Taboas sostuvo que los expertos se cuidan de diagnosticar este y otros trastornos de la personalidad a personas menores de 18 años ya que se tiende a estigmatizar a la persona y  “nadie quiere relacionarse con una persona histriónica”.  Antes de la mayoría de edad, se tiende a decir simplemente que la persona presenta rasgos, pero no se diagnostica como tal.

Cuando se presenta esta situación, Martínez Taboas advierte que puede ser difícil que la persona lo logre aceptar. Lo recomendable para la familia y las personas cercanas es “persuadir a la persona deque su conducta está siendo inapropiada y que la gente está preocupada”. De este modo, si la persona es consiente, se podrá proceder a buscar ayuda de expertos.

“Como es un patrón consistente y dañino, la familia no podrá manejar la situación. No es suficiente con la ayuda de la familia”, explicó el experto. Por esta razón, es necesario que la persona acuda a terapia frecuentemente para solucionar el problema.

Sin embargo, Martínez Taboas explica que para lograr un verdadero cambio, la persona debe pasar por un proceso de reflexión interna en el cual tiene que repensarse, reanalizar su estilo de relacionarse con los demás y adquirir nuevas destrezas para controlar las emociones. Por esta razón, para lograr perder las características del trastorno, se recomienda asistir a terapia psicológica por más de un año.