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Aprender a cocinar en un palacio

El chateau renace ahora como escuela de gastronomía, hotelería y lujo “a la francesa”. / Foto archivo

El chateau renace ahora como escuela de gastronomía, hotelería y lujo “a la francesa”. / Foto archivo

El château de Ferriéres, construido en el siglo XIX por la familia Rothschild en las afueras de París, abre ahora como escuela de gastronomía y hotelería

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A mediados del siglo XIX, la pudiente familia Rothschild ordenó construir a las afueras de París el château de Ferriéres, un palacio que tras 150 años de anécdotas que salpican a Bismarck, los nazis o Dalí, renace ahora como escuela de gastronomía, hotelería y lujo “a la francesa”.

“Desde mi despacho se ve el palacio. Mi gran sueño era recuperarlo. Pueden imaginarse hasta qué punto es triste ver morirse vacío un lugar que ha visto nacer a una familia tan grande, que ha albergado a tantas personalidades”, explica a la agencia EFE Jalil Jater, presidente del grupo hotelero de alta gama Accelis, un franco-libanés que llegó a Francia huyendo de la guerra del Líbano.

El empresario con sede en Marne-la-Vallée, a escasos 10 km de Disneyland París, es el fundador de una escuela-palacio que empieza su primer curso de vida con una promoción de 35 alumnos y que espera alcanzar las 1.500 matrículas en los próximos años.

Esa imponente edificación neorrenacentista está incrustada en un bosque de 300 hectáreas y quiere competir con prestigiosos centros de formación como la escuela gastronómica Ferrandi de París.

Según Jater, la idea surgió cuando hace ya 20 años descubrió que tenía “problemas para contratar a jóvenes diplomados en hotelería en Francia”, y se reforzó al constatar que muchos jóvenes galos decidían formarse en la vecina Suiza.

El centro, que cuenta con 1.500 m2 de cocinas, en 2016 comenzará a construir un campus con capacidad para 1600 alumnos. “Salen con la expectativa de ganar 2.500 euros netos al mes”, precisan desde la dirección de la Escuela Ferriéres, que se ha dotado de un presupuesto global de 25 millones de euros para inversiones .

Más allá del programa académico, gran parte del atractivo de la escuela reside en que se encuentre en un château cargado de historia.

Encargado por Jean de Rotschild al arquitecto británico Joseph Badson, el palacio vio la luz en 1855 con todas las novedades tecnológicas de la época, como calefacción central o agua caliente en todas las bañeras.

Se convirtió en salón de festejos de la alta sociedad y también en escenario de acuerdos políticos, como la reunión en 1870 que el canciller Otto von Bismarck mantuvo con un ministro de Napoleón III con vistas a la conversión prusiana de Alsacia y Lorena.

En 1940, el palacio fue ocupado por los nazis y la familia Rotschild, que recuperó la propiedad en 1957, decidió condenar la parte del edificio habitado por los alemanes, que se ha vuelto a abrir para el proyecto educativo.

Se recuerda también la fiesta surrealista con Dalí entre los invitados que allí se ofreció en 1971 para celebrar los 100 años del nacimiento del escritor Marcel Proust, antes de que sus propietarios donaran el château a la alcaldía. Esta, a su vez, ha cedido su gestión a la Escuela de Ferriéres, asociada con cadenas de hoteles como Radisson, Four Seasons, The Peninsula o Relais & Chateau y marcas de lujo como Cartier o Artcurial.