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Alcalde de Cúcuta: Nicolás Maduro es un incapaz

Domaris Ramírez alcalde de Cúcuta | Foto: archivo

Domaris Ramírez alcalde de Cúcuta | Foto: archivo

A juicio de Ramírez, el mandatario venezolano sabe que perderán los comicios parlamentarios y por eso quieren un incidente con Colombia para suspender las elecciones 

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Cúcuta enfrenta hoy  uno de los mayores desafíos recientes de su existencia. Donamaris Ramírez, su alcalde, reconoce que la ciudad no podrá resistir más de un par de meses como único lugar para alojar a más de 20.000 colombianos que huyen, han sido expulsados o deportados de Venezuela.

Abogado de profesión, periodista, siempre se destacó como líder de causas cívicas. Es de ascendencia liberal, pero fue elegido a la alcaldía por el Partido Verde. Para iniciar la entrevista, el alcalde hace una radiografía de la situación actual:

“Para entender el problema con Venezuela en nuestra frontera, es necesario conocer primero lo que pasa en ese país. Venezuela padece inseguridad general. Hay inseguridad jurídica. No existe el debido proceso. La aplicación de justicia es arbitraria. No se respetan ni se cumplen las leyes internas, y eso ha conducido a una inseguridad absoluta en la inversión extranjera, que está totalmente derrumbada. Hay inseguridad económica porque el modelo socialista fracasó. Las masivas nacionalizaciones han alimentado esa inseguridad, y los allanamientos, los despojos que hacen y las expulsiones de empresarios, nacionales o extranjeros, han profundizado la crisis.

“Hay inseguridad social porque no hay medicinas ni recursos para importarlas. El sistema de subsidios ante la escasez rompió todos los esquemas. No hay alimentos ni mucho menos producción agrícola. Ciudades como Caracas se volvieron absolutamente violentas. La tasa de homicidios por atracos y asaltos es la más alta de América y una de las más altas del mundo, incluyendo países con guerras internas.

“Hay inseguridad política porque nadie sabe cómo ni cuándo va terminar el sistema de gobierno actual, pero todo el mundo sabe que no tiene buen futuro. La sentencia que acaban de dictar contra el líder de la oposición, Leopoldo López, es una prueba más del despotismo del régimen y del acorralamiento en que se siente. Ni siquiera hay una dictadura; es una tiranía en cabeza de Nicolás Maduro.

¿Qué es lo que sostiene a Maduro en el poder?

Inicialmente, lo sostenía el rezago de la popularidad de un gran caudillo. Así sentía la gente en Venezuela a Hugo Chávez. Yo diría que, a pesar de sus errores, Chávez era un líder, mientras que Maduro es un incapaz. Llegó por la escogencia que Chávez hizo de él, y logró mantener popularidad un par de meses, mientras el país se dio cuenta de su ineptitud y su incompetencia. 

¿Cuáles cree que serán las consecuencias de ese desprestigio?

Primero, lo que está haciendo, que es tratar de producir nacionalismo mediante acusaciones a sus vecinos fronterizos. Lo intentó primero con Guyana y fracasó. Por eso arremetió contra los colombianos. Y segunda consecuencia: va a perder las elecciones legislativas de diciembre.

¿Por qué el apoyo militar a Maduro?

Porque los mayores beneficiados de la tiranía son los militares. Los generales disfrutan lo que queda de riqueza en Venezuela. Hay casi dos mil generales. Los generales venezolanos no son comandantes de unidades militares; son los gerentes o directores o administradores de las empresas privadas que han sido nacionalizadas, y no tienen idea de administración. Uno de sus grandes negocios hoy es manejar en su provecho el diferencial cambiario en la frontera. Todo lo compran y lo venden los militares. Hasta las patentes para importar. Toda operación de mercado externo debe ser aprobada por los militares. Y, obviamente, con cuenta de cobro.

¿Y en la venta de gasolina?

Hay tanta corrupción en Venezuela como en Colombia. La Guardia Nacional cobra y los contrabandistas colombianos pagan. Y son las bandas criminales las que terminan utilizando toda esta madeja de corrupción para el lavado de dólares, obtenidos a través del narcotráfico. 

¿Cuál es hoy la composición de la asamblea legislativa?

Son 165 miembros, 98 oficialistas y 67 de la oposición. En la Mesa Única Democrática, que es la oposición, está la gente de Carlos Andrés Pérez; la gente del partido Copei, que era de Rafael Caldera; los de Capriles, que se llaman Primero Justicia, y la gente de Leopoldo López, que se llaman Voluntad Popular. Hay izquierda, derecha, centro, pero se han logrado unir y creo que un 90 por ciento de las listas van a ir unificadas a enfrentar a un gobierno desprestigiado, en un país donde no hay comida ni medicamentos ni artículos de higiene personal. Me parece que el gobierno de Maduro se va a reventar en las próximas elecciones. El Presidente lo sabe y por eso quiere un incidente con Colombia para suspender las elecciones. 

¿Tiene Maduro razón al afirmar que la frontera está toda corrompida?

Ellos la gestaron. Mire esto: Cúcuta, Villa del Rosario, Puerto Santander, los municipios fronterizos están a un lado del río Táchira. Al frente están San Antonio, Ureña, Boca de Grita, La Fría. Allí hay asentamientos de la época de Chávez que tienen nombres como Che Guevara; Mi pequeña Barinas, en homenaje a Chávez, y Zamora, por un dirigente que en el siglo XIX destruía registros de propiedad privada. La inmensa mayoría de quienes allí residían eran trabajadores humildes y honestos.

¿Cómo llegaron a esos poblados cerca de 20.000 colombianos?

Porque Chávez creó una ley de asentamientos para que pudieran votar por mantenerlo a él y mantener a sus candidatos en el poder. Hoy en día, Maduro está violando una ley de unos asentamientos que ellos crearon y ante los cuales, incluso siendo ilegales, deben cumplir un debido proceso que se está violando.

¿Hay pruebas del beneplácito venezolano con los pobladores colombianos?

Claro. Los que pasaron por el río, a quienes les tumbaron las casas, son miembros de las llamadas misiones hechas allá. Yo tengo fotos del gobernador del estado Táchira en uno de estos asentamientos, llevando tuberías y maquinarias, para darles la cédula chavista para que votaran.

¿Entonces por qué el atropello ahora del presidente Maduro?

Desde las pasadas elecciones, los colombianos empezaron a migrar hacia la oposición. Por eso, Maduro intentó primero tomarse a Guyana. Con ellos tienen una discusión desde 1899, cuando Guyana empieza a explotar petróleo. Maduro entra a buscar Guyana, pero la comunidad de países caribeños más Cuba la defienden y tiene que retroceder. Eso ocurrió hace cuatro meses. Como fracasó en Guyana, ahora busca otro enfrentamiento en la frontera con Colombia.

¿Cómo le ha parecido el manejo que le ha dado el presidente Santos al problema?

Lo ha hecho bien. Primero, ha sido tranquilo. No es explosivo ni mediático. Creo que el Presidente dio instrucciones de evitar incidentes militares en la frontera, que es lo que busca Maduro.

¿Cuál es la situación de Cúcuta hoy?

Quiero decir con humildad, pero con orgullo, que una ciudad distinta a Cúcuta no habría sido capaz de enfrentar la llegada de 17.000 personas que claman alimentos, salud, educación y techo. Con sus medidas extraordinarias, el gobierno del presidente Santos ha permitido paliar la crisis a través del Sistema Nacional de Riesgo. Y con la ayuda de los ministerios de Hacienda y Comercio, y obviamente de toda la empresa privada, hemos logrado soportar el embate, y creo que lo podemos soportar por tres meses. Nada más.

¿Y dónde están los 17.000 colombianos que han llegado?

En los albergues viven tres mil; ya han salido a sus ciudades de origen 2.000. Hay 367 familias haciendo gestión para salir con los subsidios del gobierno. El resto está donde algún familiar. En Cúcuta hemos detectado unos 4.000 por fuera de albergues.

¿Pero Cúcuta puede soportar el peso de tantas personas?

Claro que no. Por eso, mi próxima reunión con los alcaldes de capitales tiene el ánimo de motivarlos para que cada uno asuma parte de la carga, porque Cúcuta no puede asumirla toda sola. Podríamos asumir unas 3.000 personas, para lo cual necesitamos una serie de medidas del Gobierno Nacional que respalden a la ciudad, pero no soportaríamos una carga mayor.