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Adolescente tailandesa desafía la educación de "obediencia" impuesta en su país

Cada mañana, Nattanan Warintarawet se encuentra con un enorme cartel en la puerta de su escuela que muestra 12 valores que la junta militar de su país impuso este año | Foto: El Mercurio

Cada mañana, Nattanan Warintarawet se encuentra con un enorme cartel en la puerta de su escuela que muestra 12 valores que la junta militar de su país impuso este año | Foto: El Mercurio

Nattanan Warintarawet lidera las críticas hacia el sistema educativo impuesto por la dictadura militar de su país, la cual impone una lista de 12 valores, como el respeto a la monarquía

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Una adolescente tailandesa lidera las voces que apuestan por cambiar el rígido sistema educativo, al que acusan de reprimir el pensamiento crítico e inculcar ideales fuertemente patrióticos y jerárquicos.

Cada mañana, Nattanan Warintarawet se encuentra con un enorme cartel en la puerta de su escuela que muestra 12 valores que la junta militar decidió introducir este año como parte de un programa de reformas educativas en Tailandia.

Respetar la monarquía, poner el bien común por encima del individual y "comprender correctamente la democracia monárquica" son algunos de los preceptos que promueve el letrero impuesto por el Gobierno golpista.

Después, en la izada de bandera, todos los estudiantes de la escuela cantan el himno nacional, rezan a Buda y entonan al unísono el himno del colegio.

"Los 12 valores que expresan ideas de autoritarismo en el sistema educativo son la herramienta que los militares utilizan para controlar la mente de los estudiantes", critica Nattanan, alumna de 17 años, en una entrevista con Efe.

La joven activista protestó en octubre frente al Ministerio de Educación en contra de los valores junto a otros cuatro miembros de la asociación Educación para la Liberación de Siam.

Sobrepasar las cinco personas hubiese vulnerado la ley marcial impuesta tras el golpe de Estado del pasado 22 de mayo.

"En un primer momento no me hicieron caso, pero después contactaron con el director de mi escuela para que me mantuviese vigilada", relató la adolescente.

Pumsaran Tonggliemnak, asesor del ministerio de Educación, evita la controversia ideológica y considera que muchos de los problemas de la educación en Tailandia se deben a la alta rotación del puesto de ministro, cuya media de permanencia es de un año y medio desde que comenzó la intermitente democracia en 1932.

Nattanan, que estudia en Triam Udom, una de las escuelas más prestigiosas de Bangkok, fundó Educación para la Liberación de Siam en diciembre de 2013 junto a otro estudiante, Netiwit Chatiphatpaisal, para pedir cambios en el sistema educativo tailandés.

"No apoyan el pensamiento crítico, no apoyan que el estudiante piense de manera diferente, solo quieren que todos los estudiantes sean iguales", explicó la fundadora de la asociación que considera que las cosas "irán a peor" con el Gobierno militar.

Por el momento, el primer ministro y líder de la junta militar, Prayuth Chan-ocha, anució el lanzamiento de la película Thai Niyom (Orgullo tailandés), que trata sobre los 12 valores y que se proyectará gratis en 73 cines y en televisión el próximo 6 de diciembre.

La iniciativa se suma a otras versiones de los 12 valores de la junta militar que incluyen un poema y una canción pop.

Por otro lado, los estudiantes críticos con el sistema consideran que la cultura tailandesa también condiciona el modelo educativo, ya que el respeto hacia los mayores y las jerarquías ejercen una fuerte influencia en las relaciones entre alumnos y maestros.

"Cuando los estudiantes levantan la mano, los profesores no discuten con ellos abiertamente, a veces los profesores ejercen demasiado poder con los estudiantes, utilizan el miedo para controlarlos", se queja Nattanan.

En un gigantesco auditorio de Triam Udom, cientos de estudiantes del último curso observan una presentación sobre la cultura y los modales tailandeses de la asignatura Deberes Cívicos, impuesta por la junta militar para el nuevo curso que comenzó en noviembre.

"Dicen que la gente se olvida de la identidad tailandesa y está demasiado apegada a la cultura coreana u occidental, pero creo que es parte de la condición humana, aprendemos de otros; en Japón, la cultura moderna y la tradicional van en armonía de la mano", se lamenta la estudiante T.P.

En cualquier caso, los estudiantes tailandeses críticos coinciden en que la gran mayoría de los estudiantes prefieren no opinar y consideran conflictivo debatir ciertos temas.

"La corona, es sagrada, como muchas cosas de las que no deberíamos hablar en este país, sabes, un secreto a voces, es un poco frustrante para mi pero... ¿Qué puedes hacer?", se pregunta T.P.