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Juan Arango y su inseparable traductora

Juan Arango destacó que la selección necesita aprovechar la mayor cantidad de ocasiones de cara al gol | Foto: AP

Juan Arango destacó que la selección necesita aprovechar la mayor cantidad de ocasiones de cara al gol | Foto: AP

El volante zurdo vive un nuevo aire dentro del combinado nacional, del cual es ahora su máximo goleador histórico

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Juan Arango se disfrazó ayer de una persona común y corriente. Una gorra blanca, unos lentes de sol, una franela blanca con una estrella estampada y unos jeans. Audífonos a todo volumen y los pies arriba de la butaca de al frente de una de las esquinas más escondidas del aeropuerto de Barcelona. Después de tomarse no menos de 50 fotos con cada uno de los fanáticos que se lo pidieron, el capitán de la selección nacional intentó completar su viaje de vuelta a Alemania ayer como un pasajero más. Sin embargo, su intento estuvo lejos de lograr el cometido.

Mientras algunos jugadores disfrutan y sacan provecho de la fama, Arango parece sufrirla. Él siempre ha dejado claro que prefiere hablar en el campo. “Con la prensa habló muy poco. Con los amigos es totalmente diferente, con los medios de comunicación soy más reservado porque tampoco hay que darles mucha confianza y discúlpame que sea tan frío pero es así, porque los periodistas te pueden poner arriba y luego abajo, a mí me ha pasado”, le comentó a una periodista de la cadena alemana Deutsche Welle en una entrevista en febrero.

Como lo ha hecho en Venezuela, México, España y ahora en Alemania, él prefiere que sea su pierna izquierda la que hablé por él. No es difícil entender el porqué, menos después de verle repartiendo goles por cada cancha que va pisando. El del martes fue un misil de esos que luego aparecerán en algún comercial de televisión y que le sirvió, según el historiador Eliézer Pérez, para superar a Giancarlo Maldonado como el líder goleador histórico del equipo con 23 tantos y para ser el venezolano con más goles en la eliminatoria al llegar a 11.

Fue una producción de un orfebre que también es peculiar a la hora de elaborar sus joyas. Hace dos semanas, en un partido de Europa League falló un mano a mano que parecía mucho más sencillo que el golazo desde 40 metros que anotó el fin de semana inmediatamente posterior. “Se me dan más los difíciles que los fáciles”, respondió el zurdo, más en serio que en broma.

El martes no tuvo ocasiones fáciles, pero sí un par de tiros libres de los que estrelló uno en el travesaño y la pelota que convirtió en ese golazo de 35 metros. Sin embargo, al salir del campo, Arango volvió a ser el jugador reservado, que sólo se suelta a hablar cuando está entre sus amigos. Fuera de ese círculo, prefiere que sea su zurda la que le haga de traductora.